A menudo vemos conflictos en los que solamente hay necesidades pero es importante atenderlos para que en un futuro no se conviertan en un posible conflicto
Como padres hay un gran desconocimiento sobre el desarrollo de los niños en los primeros años de vida y, sobre todo, en la importancia del papel de los padres en este desarrollo. Es necesaria una actitud abierta sobre el aprendizaje de ser padres en vez de mostrarse con una actitud defensiva dirigida a justificar nuestras acciones.
Un problema con la educación de nuestros hijos es que cuando nos queremos dar cuenta de las consecuencias negativas de nuestras acciones puede ser demasiado “tarde” porque la relación con nuestros hijos se forja en muy poco tiempo y deshacer el camino que hemos recorrido e intervenir adecuadamente conlleva mucho esfuerzo.
Como repercuten nuestras creencias inadecuadas en la educación de nuestros hijos?
Hemos de ser conscientes de que un porcentaje bastante elevado del tiempo que dedicamos a castigar, discutir o enfrentarnos con ellos cuando son mas mayores, pueden tener su origen en: problemas en el ajuste afectivo cuando son pequeños; exigencias y expectativas inadecuadas (por déficit o por exceso); dificultades en tener en cuenta las necesidades del niño; o un intento de evitar la dedicación exhaustiva que necesita un niño pequeño.
Es importante tener en cuenta que la manera en que actuamos influye en la manera en que actúan nuestros hijos y que es en la interacción entre ambos en el que se define la personalidad de nuestro hijo. Ser conscientes del modelo de educación de nuestros padres también nos ayuda a entender la manera en que actuamos y educamos a nuestros hijos.
Dos aspectos fundamentales en el desarrollo de nuestros hijos son favorecer la autoestima y desarrollar la comunicación
Favorecer la autoestima:
La importancia de experimentar y practicar las capacidades que ayudan al niño a conseguir sus propios deseos y sus necesidades. Si son tenidas en cuenta entenderá que es un ser merecedor de amor (autoestima). La autoestima es una habilidad básica que hemos de desarrollar des de pequeños para hacer frente a los conflictos y a las dificultades de la vida. Esta vinculada con la autonomía física, moral e intelectual, así como al ejercicio de la responsabilidad delante de uno mismo, de las otras personas y de las normas sociales.
Desarrollar la comunicación
Hace falta ayudar a nuestros hijos a utilizar el lenguaje oral para expresar sus necesidades y sus sentimientos para substituirlos por las rabietas, enfados o llantos. Poner palabras, utilizar el lenguaje para tratar sobre los sentimientos nos humaniza, aumenta el conocimiento y el control de los niños sobre su mundo interior y sobre el de los demás. Las rabietas pueden entenderse como un problema en la comunicación de los sentimientos, necesidades, conflictos internos, y en la manera de resolverlos como estrategias poco funcionales y primitivas.
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