En 2008, la prensa se hacía eco de esta noticia: “La crisis económica también afectará a la salud mental”. Margaret Chan, directora de la OMS (Organización de la Salud Mundial) declaraba que la crisis económica provocaría “más estrés, ansiedad, depresión y otros desórdenes mentales” en la población en general. La pobreza, el desempleo y la exclusión social en un contexto de crisis constituía un cóctel explosivo para el bienestar psíquico.
Lamentablemente estas previsiones se han cumplido. Los gobiernos en lugar de invertir en salud mental han recortado servicios y esto ha conllevado más sufrimiento psíquico. Actualmente la sanidad pública de atención gratuita se encuentra con un elevado número de demandas y en situación desbordada que hace imposible una atención con la frecuencia y la escucha adecuada a cada caso clínico. Mientras que la atención privada se ha transformado en un privilegio para aquellos que puedan pagarla.
Ante el aumento en la medicalización de las personas con situaciones de sufrimiento psíquico es importante poder dar una alternativa de tratamiento a la población con el fin de responder a la necesidad detectada , poniendo al alcance de la población un espacio para trabajar su malestar psíquico, conflictos y/o crisis vitales.
Más información: Atención Psicológica a Personas en Situación de Desempleo
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